15 de mayo de 2010

History Repeating


Propellerheads feat. Shirley Bassey: History repeating
Alex Gifford/Will White

From the album Decksandrumsandrockandroll (1998)


9 de mayo de 2010

Rupalfín y Zamene (I)


ZAMENE: Qué divertida ha estado la anécdota de los carteles explícitos, verdad? Y qué bien ha resuelto el elevalunas el misterio del cartel de los padres y los hijos. Ha sido muy emocionante!

Elevalunas ecléctico consigue descifrar el misterioso cartel

RUPALFÍN: Sí. Me recuerda a cuando hice la mili en Guercif, de las cartas que te mandaba. Como no sé escribir…

ZAMENE: Ni leer tampoco.

RUPALFÍN: … Como no sé escribir ni leer, tenía que buscar a gente que sí sabía y que nos cobraba a los que no sabíamos por escribir cartas a las novias y a las madres.


ZAMENE: Pero entonces esas personas leían las cartas de todo el mundo, no? Cartas íntimas, cartas de amor. Qué vergüenza, Rupalfín, ahora que lo pienso! Ese hombre leyó todas las cosas que tú me decías!

RUPALFÍN: Eso no es lo peor. Lo peor es que se aprovechaban de nosotros y nos cobraban muy caro. Tres dirhams por escribir la carta y cinco dirhams si ponían ellos el papel y el sobre.


ZAMENE: Muy caro, sí.

RUPALFÍN: Y como en Guercif hay tantos cuarteles, se hacían ricos a costa de la necesidad de la gente. Algunos reclutas les confiaban papeles suyos o de su familia, y los escribanos hacían lo que querían con ellos. Dicen que hubo uno que se quedó a su nombre casas y tierras de reclutas analfabetos.

ZAMENE: Eso es robar. Deberían cortarle las manos y así ni escribían ni robaban más.

RUPALFÍN: Yo por eso no he querido aprender a escribir todavía. Porque me dan miedo los papeles.

5 de mayo de 2010

Carteles explícitos

Sucede que en Marruecos todavía hay mucho analfabetismo entre la población adulta, en especial entre la mujer rural, que en un sesenta por ciento no sabe leer ni escribir, ni conoce el árabe clásico ni el francés. De modo que los comerciantes se las tienen que ingeniar para publicitar sus productos de forma que los mensajes lleguen a las amas de casa, sepan leer o no. Y lo hacen como se ha hecho toda la vida: mediante el uso de la imagen.

A continuación os voy a mostrar un buen ejemplo de todo esto: un puesto ambulante en el zoco de Rissani. En la foto podemos ver que venden pescado (con pimientos y limón opcionales), harera, té y refrescos. Para comprar algo no hace falta saber idiomas: hay que señalar claramente el dibujo del producto requerido indicando con los dedos la cantidad deseada. Y funciona.


Puesto ambulante en el zoco de Er-Rissani.

- La mayoría de estas mujeres sólo se comunican usando dialectos bereberes y no tienen ni idea de leer o escribir. Se encuentran muy limitadas en ese sentido - explicó al punto Pedro, sin que nadie le hubiera dado vela en aquel iconográfico entierro.

- Este tío empieza a caerme gordo -, me susurró al oído Manolo.

- En Morroco mucho burro y poco curro. Gente ve carteles y sabe lo que hay - dijo Said en un castellano horrible, pero que a todos nos pareció tan explícito como los carteles.

Si observamos la siguiente foto podremos entender claramente lo que quiso decir Said el chófer. Esta verdadera joya de la cartelería popular no necesita comentarios. Si acaso, reseñar el cambio de teléfono perfectamente resuelto y nada más.

Instalador de gas autorizado en Bhalil.

- Es la sabiduría popular, no hay duda. La imagen es un lenguaje que todos entienden - aprovechó para apostillar el impertinente Pedro.

Recorríamos un terreno bastante agreste por la zona de Kandar, y Manolo parecía empezar a cansarse de las explicaciones del locuaz compañero. Resoplaba mientras miraba hacia fuera por la ventanilla. Al doblar una curva, nos encontramos de frente con un portal rodeado de una alta tapia. Sobre la puerta se veía el siguiente cartel:


En el rostro de Manolo se reflejaba la tensión interior. No pudo contenerse más y le espetó:

- Anda, tío listo, ¿y éste? ¿Por qué no nos dices lo que significa este cartel?


3 de mayo de 2010

Easy money



From King Crimson's fifth studio album Larks' tongues in Aspic (1973)

The band:
Robert Fripp, John Wetton, David Cross, Jamie Muir, Bill Bruford and Richard Palmer-James


EASY MONEY

Your admirers on the street
Gotta hoot and stamp their feet
In the heat from your physique
As you twinkle by in moccasin sneakers

And I thought my heart would break
When you doubled up at the stake
With your fingers all a-shake
You could never tell a winner from a snake
but you always make money

Easy money

With your figure and your face
Strutting out at every race
Throw a glass around the place
Show the colour of your crimson suspenders

We would take the money home
Sit around the family throne
My old dog could chew his bone
For two weeks we could appease the Almighty

Easy money

Got no truck with the la-di-da
Keep my bread in an old fruit jar
Drive you out in a motor-car
Getting fat on your lucky star just making

Easy money

(R. Fripp/J. Wetton/R. Palmer-James)



King Crimson today


27 de abril de 2010

Última reunión

Pérez Villegas recibió a Angelita a las 17.00 en su despacho del Ministerio del Ejército. La entrevista comenzó tensa y amenazadora. Como había previsto, el cuervo negro no mantuvo los cargos de espionaje y alta traición contra ella. Resultaban demasiado ridículos, incluso para alguien tan ridículo como Pérez Villegas. Sin embargo, sí consiguió retirarla del servicio secreto por los cargos de negligencia y dejación de funciones en la custodia del 30 A-03.

Hasta que fue detectado por los servicios de comunicaciones de la comandancia de Marina de San Fernando (Cádiz), el robot estuvo durante meses fuera del control del Ministerio. Esos meses bastaron para que una red de delincuentes dedicados al espionaje industrial que operaban en la bahía de Algeciras se hicieran con los planos del robot y los subastaran al mejor postor. Todos estos hechos eran suficientes para acabar con la carrera de Angelita.

- Ha llegado el final, Consuelo. Serás relevada de todas tus funciones, obligaciones y beneficios. Permanecerás en régimen de aislamiento en los sótanos de la Telefónica mientras te buscamos un retiro definitivo. ¿Tienes alguna pregunta?

Angelita sabía perfectamente a qué se refería cuando hablaba de "los sótanos de la Telefónica". Se trataba de una antigua cheka republicana que los comunistas instalaron en el edificio de la Compañía Telefónica en la Gran Vía durante el asedio a la capital, y que el Ministerio del Ejército utilizaba de vez en cuanto para ocultar asuntos turbios. Pérez Villegas pretendía con aquello dar un último golpe de efecto, buscando un escenario acorde a la ocasión. Irónicamente, nuestra heroína se lo tomó como una deferencia que el atildado cuervo tenía hacia ella.

Alegoría de la entrevista entre Pérez Villegas y Angelita

- ¿Qué pasará con el robot? - La preocupación de Angelita parecía ser siempre la misma.
- Lo sabes de sobra, Consuelo. Lo reprogramaremos y se quedará quietecito en las instalaciones militares de Tablada. No será destruido, si es eso lo que te preocupa.

Angelita dejó su mirada apoyada en la ventana, perdida entre el ruido del tráfico que llegaba atenuado hasta aquella oficina del viejo caserón del Ejército.

- No conviene alargar más esta lamentable situación, Consuelo. Creo que está todo claro.
- Desde luego.
- Debes volver ahora al hotel y prepararte para el traslado a "la Telefónica".
- Es lo mejor, -dijo Angelita con tono despectivo mientras se levantaba de su asiento sin mirar siquiera al funcionario.
- Una última cuestión: Todo lo que hemos hablado se cumplirá si permaneces en absoluto silencio. Si llega hasta nuestros oídos la más mínima filtración, venga de donde venga, sobre tus actividades pasadas, iremos a por ti. No necesitas que te recuerde cómo funciona esto…
- Desde luego, don Antonio. Mis principios siguen intactos; no creo que se me cuestione mi lealtad al Caudillo.
- Claro que no... Bien. Adiós, Consuelo. Hasta nunca.

Angelita, que había permanecido en pie mientras Pérez Villegas hablaba, se volvió de espaldas, abrió la puerta de la oficina y desde allí esgrimió una desagradable sonrisa a la vez que se despedía:
- Adiós, don Antonio.