Mostrando entradas con la etiqueta Melilla capital. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Melilla capital. Mostrar todas las entradas

17 de octubre de 2011

La cama, cerrada

La cama, cerrada

(De la serie Melilla cerrada)


En mi casa no hay cerrojos ni candados. Al construirla pensé que sería mejor así, para que los dragones pudieran salir sin hacer demasiado ruido y los sueños se quedasen dentro, turbados a veces por otros afanes -esos, sí- que se cuelan por cualquier parte y me impiden recordar por qué no puse candados en mi casa.


11 de junio de 2011

La hacienda o el cagadero

La hacienda o el cagadero

La hacienda del jardín valenciano llena de cabras corderos gallinas picoteando entre mimosas y olivos hoy asiento nocturno refugio de ilegales cagadero de negros


7 de mayo de 2011

Escudo parque

Mosaico con el escudo de la ciudad de Melilla que se encontraba en el parque Henández, desaparecido tras la remodelación del mismo realizada en 2010.


Mosaico (¿escudo del Líbano?) que podemos ver actualmente en el lugar que antes ocupaba el escudo de la ciudad.


Estado anterior: Escudo de Melilla y glorietas al fondo aparecen perfectamente alineados.


Estado actual: Los tres espacios ya no están alineados, pero el conjunto ha ganado en colorido y vegetación.


(Fotos © David Calvo)


24 de abril de 2011

Tempus fugit


Reloj de la Granja Escuela de Melilla. 2011


Decir ahora que Pasa la vida es una constante en este blog resultaría una evidente redundancia. Por eso solo voy a comentar que este reloj de sol bien encarado (con perdón de Quevedo) daba la hora con una insultante precisión. La foto la realicé a las 11.50 horas. Ya, ya, el reloj marca las 10.50, pero no es que se haya quedado sin batería. Es que los humanos somos muy obtusos en asuntos de medidas.

(Publicado en Anotaciones propias el 31/03/11)


8 de abril de 2011

La casa del shitan




Dicen que hay personas sin sombra: shitan. Personas solitarias, misteriosas como un gato negro: shitan. Aunque conservan su aspecto humano, sin embargo son el demonio, porque él los controla por dentro.

Dicen que cuando un shitan se mete dentro de ti, siempre te acompaña. Cuando hablas, te hace decir cosas raras. Cuando viajas, te hace ver cosas raras. Cuando te quedas solo, te hace pensar cosas raras.

No te deja comer, no te deja dormir, y al final te vuelves loco.

Te conviertes en la casa del shitan.




15 de noviembre de 2010