17 de octubre de 2010

Fuga en Tablada (I)

¡Anda que no se iba a escapar el robot ni ná! O por lo menos intentarlo, que es lo que hizo aunque no le valió de mucho. La estructura que le mantenía inmovilizado frente a la mesa metálica era demasiado rígida como para poder liberarse de ella.

"Potro de tortura" diseñado por los técnicos militares
para mantener inmovilizado al robot 3003


Frente a él, todos los instrumentos de comunicación y seguimiento del vetusto aeródromo ululaban alocados al sentir la enorme tensión que la máquina provocaba en su intento de fuga, pero todo su empeño resultaba inútil.

El sofisticado sistema de anclaje constaba de dos pares de clavos "inteligentes" que tenían sujeto al robot como si hubiera nacido soldado a aquella plataforma. Estos clavos estaban provistos de hasta doce sensores que enviaban ondas electromagnéticas al receptor instalado en la cabina de guardia de la sala de comunicaciones. Si la presión subía por encima de lo esperado, o el sensor sufría algún tipo de torsión, calentamiento o golpeo, una señal de alarma se activaba y rápidamente recibía la visita de los soldados de turno. Mal rollo.

Clavos "inteligentes" del sistema de anclaje

Le resultaba imposible interferir la señal de aviso, porque su transmisión era por cable. Pero tal vez podría encontrar la manera de calentar precisamente esos cables hasta provocar un cortocircuito. Era una posibilidad. Se podía hacer.

Las conexiones de la sala de control podían convertirse
en el punto débil de aquella cárcel para robots


28 de septiembre de 2010

Leandro Gado



Concierto de Leandro Gado en la sala El Canalla.
Sevilla, septiembre 2010
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Leandro Gado en El Canalla.

Sí, ya sé que el título de este poft suena como eco lejano de patio interior, pero es lo que fue, como solía decir (según cuentan) la madre de mi abuela al padre de mi abuela, “lo que bien estuvo, bien está”, haciendo la típica pirueta conceptual de emanaciones cuánticas. Justamente algo así fue la sensación que nos dejó a los asistentes el debut absoluto de Leandro Gado, una banda que dará que hablar próximamente en los círculos mercantiles, con su rock de regusto sureño y retrogusto de frutas del bosque con camarones. Frescura y ganas de pasarlo bien alargando los segundos y flexionando las vértebras a base de rugidos armónicos y quejíos psicodélicos de los que ya no quedan. Todo un guiño al equinoccio y a las bajas presiones. Confiemos en que esta banda se consolide y podamos topárnosla en el futuro con frecuencia en los acueductos de la vida regalada.

(Publicado por
Elevalunas en nosoloimpulsos)

25 de septiembre de 2010

El sueño del robot

A partir de las dos de la tarde el robot suele desconectar un poco, porque hay pocos mensajes que transmitir o traducir, y porque los mandos militares se van a sus casas para almorzar.

A esa hora, en el viejo barracón del Aeródromo de Tablada entra el sol sin ganas, calentando lo justo para producir un cierto sopor hasta en máquinas tan insensibles como el 3003. Poco a poco, el robot resbala por el tobogán de la modorra sureña. Sus cables y sensores aletargados le transportan entonces a un mundo mejor; un mundo en el que los robots puedan tener (rrrrrrrrrrrr) y zonas de ocio, disfruten de libertad de información y de opinión (rrrrrrrrrrrr) los derechos del robot trabajador y se legalice la insumisión militar (rrrrrrrrrrrr) humanos y robots compartiendo juntos una vida digna...

Grrrrrrrrrrrr...
Grrrrrrrrrrrr...
Grrrrrrrrrrrr...
Grrrrrrrrrrrr...
Grrrrrrrrrrrr... ¡clic!