20 de septiembre de 2011

Sin vigilancia



Muchachito Bombo Infierno: Sin vigilancia (2005)


Tengo que vigilarme, tengo que vigilarme.
Me tengo que vigilar y no quiero vigilarme,
ni quiero que nos vigilen, ni vigilarte,
yo quiero amarte, yo quiero amarte.

Yo quiero amarte como la nata al chocolate,
se deshace encima de él. Yo quiero amarte,
yo quiero verte sin imaginarte,
yo quiero olerte, yo quiero tocarte.

Quiero dormir en tu falda una cuna.
Sin vigilancia yo quiero dormir,
no quiero dar hoy besos a la luna,
está muy lejos, prefiero dártelos a tí,
porque sé que tú me quieres.




18 de septiembre de 2011

Hipertensión

Hubo un minuto de silencio -dos, tres- en la triste sala de hospital. Al fin levantó la cabeza. Su voz manchó el clínico blanco con tintes de sentencia:

- Seguiré tomando sal. Ni hoy ni mañana quisiera ser un cadáver insípido.



(Para Sharli y su bella esposa) (O viceversa)


13 de septiembre de 2011

Funky Town

¡Mira, Elsa! ¡Una canción de nuestros tiempos!
(Que también pueden ser estos tiempos)



Lipps Inc: Funky Town (1980)


9 de septiembre de 2011

Apoteosis del bajista de los Pony Bravo (o Los que nos movemos somos nosotros)

"No sé muy bien cómo explicarlo, pero cuando te desplazas, de alguna manera ese movimiento hacia algo te desestructura"

( Muriel Barbery: La elegancia del erizo)


Seguro que también vosotros lo habéis notado en alguna ocasión: de repente parece que el mundo se ha movido a vuestro alrededor, como que todo se ha desplazado un poco y ahora las cosas ya no encajan.

Os cuento lo que me ocurrió en un concierto de Fiera, que vino a ser un acto reivindicativo del bajista de Pony Bravo, cosa que yo no sabía cuando entré en el Nocturama y que después comprendí perfectamente, porque está claro que un pony embravecido es una fiera, con sus cortas patitas y su larga crin al viento.


Pero bueno, a lo que iba: que de repente el mundo se movió y ya nada encajaba en su sitio. Terror, terror.

Ya en la taquilla me di cuenta de que algo no iba bien: Mientras me sacaba la cartera para pagar la entrada, a mi lado otro usuario preguntaba si el concierto era de jazz.

- Es más bien de rock experimental, - le contestó el portero amablemente.
- Pues ¿hoy no tocaba un grupo de jazz?
- Ya le digo que no; es un grupo de aquí pero un poco raro, - insistió el empleado.
Confundido, el hombre dio media vuelta y se marchó sin volver la mirada. Algo no va bien, pensé.

En el escenario, los muchachos Fiera aporrean instrumentos raros. Chapas cuidadosamente dobladas, tubos corrugados y hasta una paellera de dos raciones sonaban a compás, mientras el cantante, instalado frente a una especie de anafre pinchitero, arrugaba el hocico.

Como las noches en Sevilla dan sed, me fui a la barra a pedir una cerveza. A mi lado, otro tipo sudaba para hacerse entender:

- Me pone dos cervezas y un sandwich de pollo.
- Sólo tenemos tortilla y ensaladilla.
- ¿No tienen cerveza?
- Sí, claro. Me refiero a que de comer sólo queda tortilla y ensaladilla.
- Póngame entonces dos cervezas.
- ¿Y de comer?
- ¿Sandwich de pollo?
- Sólo queda tortilla y ensaladilla.
- Y… Dos cervezas.
- ¿Algo más?
- ¿Tiene tortilla?

Vuelvo al patio y me echo a temblar cuando descubro que Luis no está. ¿Se lo habrá tragado la tierra en su raro desplazamiento? Instantes después, Luis vuelve del baño con cara de satisfacción. Cuando uno va al baño y hace lo que tiene que hacer, siempre vuelve con cara de satisfacción. Sonriente, Luis eleva su mirada por encima de la tapia del patio y entonces comprendo lo que ocurre:

- Cuando me fui a mear, la luna no estaba ahí. ¿Quién se ha movido, la luna o nosotros?
- Se ha movido el mundo, Luis. No sé cómo ni por qué, pero el mundo se ha desplazado un poco y ahora nada encaja, ni siquiera la luna. Todo se ha salido de madre.
- ¿Y nosotros?
- Desplazados también.



Fiera: Déjese llevar

Dedicado a Luis (Flor)