Tricky: Christiansands (1998)
11 de octubre de 2010
6 de octubre de 2010
30 de septiembre de 2010
28 de septiembre de 2010
Leandro Gado
Concierto de Leandro Gado en la sala El Canalla.
Sevilla, septiembre 2010.
Leandro Gado en El Canalla.
Sí, ya sé que el título de este poft suena como eco lejano de patio interior, pero es lo que fue, como solía decir (según cuentan) la madre de mi abuela al padre de mi abuela, “lo que bien estuvo, bien está”, haciendo la típica pirueta conceptual de emanaciones cuánticas. Justamente algo así fue la sensación que nos dejó a los asistentes el debut absoluto de Leandro Gado, una banda que dará que hablar próximamente en los círculos mercantiles, con su rock de regusto sureño y retrogusto de frutas del bosque con camarones. Frescura y ganas de pasarlo bien alargando los segundos y flexionando las vértebras a base de rugidos armónicos y quejíos psicodélicos de los que ya no quedan. Todo un guiño al equinoccio y a las bajas presiones. Confiemos en que esta banda se consolide y podamos topárnosla en el futuro con frecuencia en los acueductos de la vida regalada.
(Publicado por Elevalunas en nosoloimpulsos)
(Publicado por Elevalunas en nosoloimpulsos)
25 de septiembre de 2010
El sueño del robot
A partir de las dos de la tarde el robot suele desconectar un poco, porque hay pocos mensajes que transmitir o traducir, y porque los mandos militares se van a sus casas para almorzar.
A esa hora, en el viejo barracón del Aeródromo de Tablada entra el sol sin ganas, calentando lo justo para producir un cierto sopor hasta en máquinas tan insensibles como el 3003. Poco a poco, el robot resbala por el tobogán de la modorra sureña. Sus cables y sensores aletargados le transportan entonces a un mundo mejor; un mundo en el que los robots puedan tener (rrrrrrrrrrrr) y zonas de ocio, disfruten de libertad de información y de opinión (rrrrrrrrrrrr) los derechos del robot trabajador y se legalice la insumisión militar (rrrrrrrrrrrr) humanos y robots compartiendo juntos una vida digna...
Grrrrrrrrrrrr...
A esa hora, en el viejo barracón del Aeródromo de Tablada entra el sol sin ganas, calentando lo justo para producir un cierto sopor hasta en máquinas tan insensibles como el 3003. Poco a poco, el robot resbala por el tobogán de la modorra sureña. Sus cables y sensores aletargados le transportan entonces a un mundo mejor; un mundo en el que los robots puedan tener (rrrrrrrrrrrr) y zonas de ocio, disfruten de libertad de información y de opinión (rrrrrrrrrrrr) los derechos del robot trabajador y se legalice la insumisión militar (rrrrrrrrrrrr) humanos y robots compartiendo juntos una vida digna...
Grrrrrrrrrrrr...
Grrrrrrrrrrrr...
20 de septiembre de 2010
Miseria de robot
Unido a una mesa de trabajo por dos tornos de anclaje de cromo-vanadio de enorme dureza, el robot 30 A-03 se quejaba en silencio de su mísera existencia en un triste barracón del Aeródromo de Tablada de Sevilla: privado de su unidad automotora, se encontraba inmovilizado frente a los aparatos de aquella sala de comunicaciones, condenado a trabajos forzados, convertido en una máquina cualquiera. El 3003 añoraba aquellos años en los que todos le miraban con respeto y admiración.
Unidad de desplazamiento Pukot
Y es que para un robot androide sus "piernas" son su vida. Un robot de cocina, o un brazo robotizado de una cadena de montaje, incluso la unidad de Control de una central hidroeléctrica pueden realizar todas sus funciones sin desplazarse, pero ¡un robot androide! Un robot androide sin piernas no es más que un montón de chatarra al que algunos desocupados sacan brillo.
Fueron tiempos difíciles, desde luego, pero el Caudillo sabía bien lo que hacía y puso a su servicio a militares y polis. Recordaba perfectamente a aquella mujer, Angelita, agente de Interior disfrazada de monja, que le trajo desde Beirut hasta Sevilla cruzando el desierto egipcio… Qué tiempos! Y cómo echaba de menos su unidad de desplazamiento automotor Pukot, una maravilla de la tecnología alemana. Sí, fueron tiempos difíciles, pero entonces era libre, o al menos todo lo libre que puede ser un robot militar en un mundo de crueles humanos.
Ahora, despojado de sus metálicas extremidades, el robot se hundía cada vez más en una especie de cibernética deseperación existencial.
Ahora, despojado de sus metálicas extremidades, el robot se hundía cada vez más en una especie de cibernética deseperación existencial.
Unidad de desplazamiento Pukot17 de septiembre de 2010
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